La autenticación de firmas es uno de los actos tradicionales de la actividad notarial. En la literatura jurídica, se considera que la firma consiste en trazos manuscritos individuales que sirven para confirmar la identidad. Al mismo tiempo, constituye una manifestación singular de la voluntad de una persona concreta respecto del contenido del documento que firma. Signos como +++ no pueden considerarse una firma y, por tanto, tampoco pueden legalizarse.